Pese a que había nervios en el aire y el reloj corría, la selección ecuatoriana desbordó emociones y dejó claro que tiene madera para grandes gestas al vencer a Alemania en Nueva Jersey. Al finalizar el encuentro, los sones de ‘Nuestro juramento’, interpretado por el legendario Julio Jaramillo, resonaron en el estadio, creando un ambiente inolvidable para los cerca de 50.000 ecuatorianos que se dieron cita.
Con la letra de la canción guiando el canto de la hinchada, «Si yo muero primero, es tu promesa, sobre de mi cadáver dejar caer…», los fanáticos se unieron en un coro que celebraba no solo la victoria, sino también la esperanza que siempre acompaña a la Tri. Ecuador, a pesar de las críticas y la presión, demostró que ha llegado para competir en el escenario mundial.
Una vez finalizado el partido, los jugadores se congregaron en el centro de la cancha para ofrendar un agradecimiento sincero, como una gran familia que lucha junta. El desahogo fue palpable, y la vuelta olímpica que realizaron, ondeando las banderas tricolores, fue un tributo a la hinchada fiel que ha estado al lado de la selección en cada paso de esta aventura.
El director técnico Sebastián Beccacece, una de las figuras más criticadas tras los resultados anteriores, experimentó una explosión de alegría, saltando y disfrutando del triunfo junto a sus seres queridos. Este triunfo no solo es un resultado, sino un sello histórico en la trayectoria del fútbol ecuatoriano, una señal de que todo esfuerzo vale la pena.
Desde el primer amistoso contra Marruecos hasta este gran triunfo, quedó demostrado que la selección sigue creciendo y que la pasión ecuatoriana está bien viva. La elección de ‘Nuestro juramento’ como símbolo de celebración no fue al azar, sino un homenaje a lo que significa ser ecuatoriano en el fútbol.
Como bien canta Jaramillo, “Después de muertos amarnos más”, el cariño por nuestra selección trasciende todo, y hoy, más que nunca, la Tri se siente viva en el corazón de todos.