Pese a que la Canarinha soñaba con su sexto título mundial, la realidad fue otra: Brasil sucumbió 2-1 ante una sorprendente Noruega liderada por el gigante Erling Haaland, quedándose fuera de los octavos de final en una actuación que recuerda a su triste campaña en 1990.
El astro del Manchester City, con un cabezazo mortal y un zurdazo endiablado en los minutos 79 y 90, liquido las esperanzas brasileñas, firmando así la peor participación de la selección desde aquel fatídico Mundial en Italia.
Los vikingos, que nunca han conocido la derrota ante los pentacampeones del mundo, ahora se preparan para enfrentar al ganador del enfrentamiento entre México e Inglaterra el 11 de julio en Miami. Noruega, de regreso a un Mundial tras 25 años, está en racha.
Aunque Neymar descontó desde el punto penal en tiempo adicional, el jugador dejó entrever que este podría ser su último baile mundialista, al yacer en el césped tras el pitazo final, mientras Ancelotti intentaba consolar a sus jugadores.
Los brasileños, conducidos por un estratega con un palmarés envidiable, emplearon un guion sorpresivo, optando por ceder el dominio, algo muy alejado de su gloriosa historia y más acorde al juego nórdico.
Con sus dos goles, Haaland alcanzó un total de siete en esta copa, empatando en la cima de la tabla de goleadores con Kylian Mbappé y Lionel Messi, gritando al mundo que Noruega también es un contendor en el fútbol internacional.