Pese a que el Clásico del Astillero estaba programado para iniciar a las 18h10, la extrema tensión y unos incidentes vandálicos inaceptables volvieron a marcar la antesala de este añorado duelo entre Barcelona y Emelec. Un hecho que, lamentablemente, ya se ha vuelto recurrente en nuestro fútbol.
El bus del equipo torero fue atacado en su llegada al escenario del enfrentamiento, lo que llevó a los directivos del Ídolo a tomar una decisión firme: solicitar formalmente la suspensión del partido, argumentando la falta de garantías y el temor por la integridad física de sus jugadores. Un gesto que habla de la seriedad con la que ven la situación, ya que ni siquiera se presentaron para el calentamiento.
Sin embargo, la LigaPro no dudó en responder y rechazó de manera tajante la solicitud de los canarios. Según reportes de Zapping, la entidad incluso amenazó a Barcelona con la pérdida de puntos si optaban por no presentarse a la cita. Por su parte, Emelec anunció que el inicio del partido fue reprogramado media hora más tarde, dejando a la hinchada aún en vilo.
En medio de esta tensa situación, Barcelona hizo público un comunicado donde deja claro que jugarán el partido, pero lo harán bajo protesta, enfatizando que no cuentan con las garantías mínimas para disputar el encuentro. La presión y los incidentes previos han dejado una huella profunda en las mentes de los jugadores y seguidores.
Como si esto fuera poco, la situación se tornó aún más caótica cuando la policía tuvo que intervenir con gas lacrimógeno, afectando a algunos jugadores que se encontraban en la cancha. Un panorama que, sin lugar a dudas, genera preocupación en torno a la seguridad en el balompié ecuatoriano.
Un drama que continuará desarrollándose en el campo y en el corazón de miles de hinchas. ¿Cómo evolucionará este Clásico que ya tiene tintes de tragedia?