Pese a los intentos de solución, la situación en Emelec ha llegado a un punto crítico con la separación de Romario Caicedo. El jugador, quien había intimado al club por deudas de pagos, se ha convertido en el protagonista de una historia llena de desilusión y denuncias.
En una emotiva charla con El Canal del Fútbol, Caicedo reveló: «Me bajé el sueldo el 18 de septiembre de 2025. Acepté todo por amor al club, pero nunca me dieron la cara; el presidente nunca se sentó a conversar conmigo». Esta falta de comunicación hizo que el vínculo se volviera insostenible.
El jugador expresó que, a pesar de su disposición y compromiso, la nueva dirigencia no mostró interés en cumplir con el acuerdo. «Cuando Guzmán llegó, me prometió que me iba a reconocer lo que ya prescribió, pero solo recibí dos letras de 18», recordó Caicedo, reflejando la frustración de un hincha fiel que se sintió traicionado.
Con su preocupación evidente, añadió: «No quiero perjudicar al club que me dio todo, por eso intimé y no demandé. Si no arreglan conmigo, la deuda se va a acumular». Sin embargo, Emelec ha optado por prescindir de sus servicios, dejando a Caicedo fuera del encuentro contra Mushuc Runa, lo que marca una drástica decisión ante la crisis institucional.
Hoy, la historia de Romario Caicedo en Emelec parece cerrarse, dejando un sabor agridulce y muchas preguntas en la hinchada que no puede entender cómo un buen jugador puede ser relegado tras tanto esfuerzo y entrega.