Pese a que las críticas llueven sobre su actuación, Gabriel González ha encontrado apoyo en la Comisión Nacional de Arbitraje (CNA). A pesar de los errores cometidos durante el crucial duelo entre Barcelona SC y Liga de Quito, el árbitro ha salido indemne de las expectativas de castigo, generando sorpresa y desconcierto en el ambiente futbolero.
Lo más inimaginable ha ocurrido: el colegiado fue calificado con una buena nota tras el mencionado choque y, como si nada hubiera pasado, fue ratificado para la siguiente jornada de la LigaPro, dirigiendo el partido entre Macará y Guayaquil City. Sus árbitros deberían estar visitando la sala de trofeos, no cuestionados en cada partido.
La decisión ha hecho eco en el ámbito local, especialmente después de que la directiva de Liga de Quito presentara reclamos formales exigiendo sanciones por su actuación. Sin embargo, la CNA ha decidido no tomar medidas, dejando a la hinchada frustrada y preocupada por la calidad del arbitraje en el torneo.
Esta situación no es nueva en el fútbol ecuatoriano, donde las polémicas arbitrales se han vuelto comunes y, frecuentemente, provocan cuestionamientos sobre la integridad del deporte. La reacción de los aficionados y los cuestionamientos sobre la labor del arbitraje se intensifican.
Lo único claro es que la polémica está lejos de terminar y las miradas estarán puestas en el próximo partido de González, donde se espera una actuación que, ojalá, esté a la altura de lo que la afición merece.