Pese a que la selección de Ecuador no logró avanzar más allá de los octavos de final en el Mundial 2026, Nicolás Chiesa, asistente técnico en dicho torneo, se muestra optimista y convencido de que el fútbol ecuatoriano continúa por un sendero de crecimiento y oportunidades. «Ecuador no tiene techo. Es solo cuestión de tiempo, de seguir trabajando y creyendo en este camino».
Desde sus inicios, Chiesa ha demostrado ser un apasionado del fútbol, reflejado en su curiosidad y meticulosidad al haber grabado los partidos de los Mundiales de 1990 y 1994. Su trayectoria como entrenador comienza en el Floriana de Malta, donde destacó antes de unirse al cuerpo técnico de Gustavo Alfaro en Boca Juniors y posteriormente en la Tri.
La eliminatoria que llevó a Ecuador a la Copa del Mundo hace unos meses fue un triunfo, superando a potencias como Brasil y Uruguay. “El legado de este grupo es haber competido contra gigantes y salir convencidos de que se puede”, destaca Chiesa, quien ve a jugadores como Pedro Vite y Nilson Angulo como parte fundamental del futuro de la selección.
Como bien lo apunta, los detalles marcan la diferencia en un Mundial y aunque la Tri cedió ante Costa de Marfil y México, su análisis pondera el recorrido y no solo el resultado. “A veces el fútbol no premia lo que uno hace, pero este proceso fue positivo y el tiempo le dará el valor que merece”, reflexiona.
Con deseos de comenzar su carrera como entrenador principal, Chiesa se siente preparado para el próximo desafío, mientras que su familia permanecerá en Ecuador, un país que ya considera su hogar. “Hoy siento que es el momento justo para iniciar mi carrera”, concluye, dejando claro que el futuro del fútbol ecuatoriano es brillante.