Pese a que la vuelta de Damián Díaz al Barcelona SC despierta una mezcla de nostalgia y expectativa, también surgen dudas sobre su capacidad para brillar nuevamente entre los más grandes del fútbol ecuatoriano. A sus 40 años, el mítico ‘Kitu’ retorna a un club que no es el mismo que dejó, enfrentando problemas deportivos e institucionales que complican el panorama.
El argentino nacionalizado ecuatoriano no es solo un nombre reconocido, sino un ícono del ‘Ídolo’, protagonista de títulos nacionales en 2012, 2016 y 2020. Su presencia en el vestuario podría ser crucial, aportando esa experiencia y liderazgo que el equipo necesita para recuperar su identidad.
Sin embargo, es fundamental tener claro que no podemos esperar que el Díaz de 2012 vuelva a ser el eje del mediocampo. A pesar de sus cuatro goles y dos asistencias en la temporada 2026 con Guayaquil City, sería un error cargarle toda la responsabilidad al ‘Kitu’. En su regreso, debe ser utilizado de manera inteligente, aprovechando su capacidad de decidir en momentos clave.
La realidad es que el Barcelona SC no debe ver a Díaz como la solución a todos sus problemas; debe ser una pieza más en un engranaje que requiere reestructuración. La presión del estadio Banco Pichincha podría ser un aliado o un enemigo si se espera demasiado de él en el campo.
Así, el desafío para la dirigencia y el cuerpo técnico será claro: recuperar a un líder que aún puede jugar, pero que no debe convertirse en el salvador del cuadro ‘Albo’. En este sentido, la gestión de su rol será vital para que el regreso del ‘Kitu’ sea recordado como un paso hacia la recuperación de la grandeza de Barcelona SC.