En medio de un miércoles que prometía ser rutinario, Deportivo Cuenca se llenó de emociones y de esperanza, gracias a la destacada actuación de Cristhian Benalcázar, quien se erigió como el héroe de la jornada tras marcar un gol fundamental que puso fin a la mala racha del equipo.
Lo que nadie esperaba fue la sinceridad del atacante en la conferencia de prensa, donde abrió su corazón y confesó una dura realidad de su vida. Visiblemente emocionado, Benalcázar dedicó su gol a su familia y, en especial, a su hermano desaparecido. “Este gol le dedico tanto a mi familia como a un hermano que yo tengo desaparecido. Le pido mucha fortaleza y sabiduría a él, que donde quiera que esté, él siempre confiaba en mí”, expresó entre lágrimas.
La carga emocional de su dedicatoria hizo que el delantero recordara con cariño a su ser querido, quien siempre lo alentó: “Siempre me decía que iba a llegar muy lejos, y también para mis dos sobrinos que son hijos de él, va dedicado este gol”. Las palabras de Benalcázar resonaron en el camerino y en la hinchada, que lo apoyó incondicionalmente durante el partido.
El triunfo del Cuenca se torna más significativo cuando los jugadores y la hinchada se unen en momentos de adversidad, encontrando en el fútbol una vía para recordar y honrar a aquellos que ya no están. El gesto de Benalcázar es un ejemplo de cómo el deporte a veces va más allá del juego, tocando fibras profundas en la vida de los atletas.
Sin duda, el cuadro ‘Morro’ se armó de valor y determinación, pero la conexión emocional de su delantero estrella dejó una huella, reforzando el espíritu de lucha del equipo hacia el futuro. ¡Vamos, Cuenca!