Pese a que el partido se sintió más como una fiesta que como un duelo competitivo, el Arsenal logró sellar su gran campaña alzando el trofeo de la Premier League, gracias a su coronación en casa el martes, combinada con el empate del Manchester City contra el Bournemouth. Mientras el cuadro ‘Gunner’ festejaba, otros equipos ya no tenían nada en juego en la liga.
Los onces titulares estaban repletos de suplentes, con Mikel Arteta y Oliver Glasner más atentos al pitido final que a las acciones en el campo. Arteta, repleto de entusiasmo, anhelaba levantar junto a Martin Odegaard la primera Premier del Arsenal en 22 años, mientras que su colega austriaco tenía su mirada puesta en la inminente final de la Europa League.
Una nota amarga para los ‘gunners’ fue tener que celebrar en un estadio ajeno, sin embargo, la afición no decepcionó. A pesar de las restricciones, alrededor de 3.000 hinchas realizaron el recorrido hasta el Selhurst Park, y muchos más se infiltraron entre los locales para vivir la fiesta.
Con la Premier League asegurada, el Arsenal ahora enfoca toda su energía en la final de la Liga de Campeones que se disputará el próximo sábado en Budapest, donde busca conseguir su primera corona europea.
Independientemente de lo que suceda, una celebración será inevitable, ya que el club ha planeado un desfile en autobús por las calles del norte de Londres para compartir el éxito de la temporada con su fiel hinchada.
