Pese a que su trayectoria con la selección brasileña estuvo repleta de emociones y logros, Neymar rompió en llanto tras la eliminación de Brasil ante Noruega en los octavos de final del Mundial 2026. En un MetLife Stadium que había visto su debut en 2010, el astro expresó su decisión de colgar la camiseta de la Canarinha, cerrando un vínculo forjado entre éxitos y decepciones.
El delantero, quien anotó un penal que apenas logró suavizar el doloroso 2-1, se despidió con total sinceridad: «Lo intenté, y ahora terminó». Con esa frase, el atacante dejó claro que el sueño de alzar la Copa del Mundo se desvaneció una vez más, mientras su cuenta internacional se detiene en 80 goles.
Neymar, figura polémica y brillante, siempre llevó sobre sus hombros la pesada carga de ser el máximo goleador histórico de su país. Sin embargo, su carrera con la selección no se limita a las cifras. Entre medallas olímpicas y momentos de frustración, su legado se dibuja con contrastes: increíble talento, liderazgo, lesiones inesperadas y la incesante búsqueda de un título mundial que nunca llegó.
Tras su despedida, Brasil se enfrenta ahora a la difícil tarea de reconstrucción. Con Carlo Ancelotti al mando, la selección deberá encontrar nuevas referencias en la cancha y depender menos de un solo jugador, un desafío monumental que promete redefinir su camino a futuro.
La era Neymar, marcada por la expectativa y los flashes de su creatividad, llega a su fin. Queda la pregunta en el aire: ¿será recordado como un héroe que no pudo consagrarse, o como un artista que mantuvo viva la magia del fútbol brasileño en tiempos oscuros?