Pese a los años de ausencias y rumores sobre su infraestructura, el Estadio Olímpico Atahualpa se prepara para recibir a la Selección Ecuatoriana de Fútbol en un mítico regreso programado para el 13 de noviembre, cuando se enfrenten a Costa Rica en un partido amistoso que promete ser inolvidable.
Este retorno no solo es significativo por la emoción que genera volver a ocupar ese sagrado terreno; también representa la oportunidad de reencontrar un vínculo preciado que había quedado relegado tras la decisión de trasladar los partidos de la Tri al estadio Rodrigo Paz Delgado, por motivos de deterioro y falta de garantías.
A lo largo de los años, el Atahualpa ha visto cómo su fama como sede futbolística se diluía entre problemas técnicos, sin embargo, encontró un nuevo respiro al abrir sus puertas a los conciertos de grandes artistas internacionales. Desde Shakira hasta Bad Bunny, el estadio ha sido testigo de momentos inolvidables en el ámbito musical.
Este cambio de paradigma permitió al Atahualpa generar ingresos significativos. De acuerdo a cifras del expresidente de la Concentración Deportiva de Pichincha, un solo concierto puede aportar más de 20 veces lo que genera un partido de fútbol, y eso ha mantenido activo el escenario mientras la selección luchaba por encontrar un nuevo hogar.
Incluso con las recientes mejoras en instalaciones y una fachada renovada, el Atahualpa aún arrastra problemas que deben ser atendidos. Sin embargo, su historia lo respalda: ha sido escenario de hazañas recordadas como el histórico empate ante Uruguay que clasificó a Ecuador a su primer Mundial. Así, se espera con ansias la vuelta de la Tri a su antigua casa, dónde revivirá un capítulo dorado en su historia.
El encuentro del próximo viernes no solo marca un nuevo inicio para la Selección, también marca el renacer del Estadio Olímpico Atahualpa como protagonista en el fútbol ecuatoriano.