Pese a que la vida le jugó una carta de dolor y tragedia, Nancy Tituaña ha logrado realizar el sueño de muchos: ser la primera voluntaria ecuatoriana en la historia del Mundial de la FIFA. Desde su infancia en Cuenca hasta su lucha diaria en Nueva York, la historia de Nancy es un verdadero testimonio de superación y pasión por el fútbol.
Nacida en Quito, pero criada en Cuenca, Nancy siempre sintió la presión de ayudar a su familia desde temprana edad. Mientras su madre trabajaba arduamente para sostener el hogar, ella se dedicaba a estudiar enfermería y a vender helados los fines de semana. Con el paso del tiempo, su vida dio un giro radical cuando decidió emigrar a Estados Unidos, donde comenzó de cero en Nueva York.
Después de múltiples trabajos, Nancy se destacó como vendedora en una compañía de cosméticos, convirtiéndose en un ejemplo de éxito en su comunidad. Sin embargo, la pandemia de Covid-19 trajo mayores desafíos, y fue así que decidió organizar la ‘Brigada de esperanza NYC’ para ayudar a familias necesitadas. Pero el destino le tenía preparado un golpe devastador cuando un accidente automovilístico la dejó con secuelas irreversibles.
El 24 de junio de 2020, tras una jornada de voluntariado, Nancy fue atropellada y quedó en estado crítico. A pesar de ser despedazada por el impacto, su valiente espíritu no se rindió. Tras semanas en coma y varias operaciones, aceptó la amputación de su pierna con una serenidad admirable, afirmando: «No he reprochado nada de mi vida».
Con fe renovada y su vida ahora transformada, Nancy se postuló como voluntaria para el Mundial de la FIFA en 2026. Para su sorpresa, fue elegida como la primera voluntaria del mundo, lo que le permitió vivir experiencias inolvidables, como conocer a los jugadores de la selección ecuatoriana y disfrutar de la victoria de la Tricolor en el MetLife Stadium.
Hoy, Nancy continúa su labor en el Jackson Heights Immigration Center, ayudando a migrantes a cumplir sus sueños en Estados Unidos, demostrando que incluso después de las tragedias más duras, el espíritu humano puede elevarse y conquistar nuevos horizontes.


















