Pese a que la Liga de Quito se prepara con todo para enfrentar a Independiente del Valle, la tensión en el camerino se siente en cada rincón del club. Los albos saben que este duelo es crucial y la rivalidad con los rayados ha crecido a pasos agigantados, convirtiendo el choque en un verdadero clásico moderno del fútbol ecuatoriano.
Gustavo Álvarez, estratega de Liga, no ha dudado en calificar el enfrentamiento como “una final”. En conferencia de prensa, dejó claro el compromiso de su plantilla, afirmando: “Para nosotros es una final. Primero por la necesidad que tenemos de tres puntos y somos conscientes que enfrentamos al puntero del torneo, lo que genera una motivación adicional”.
Consciente de la importancia del encuentro, Álvarez también hizo un llamado a la hinchada: “La principal motivación es sacar los puntos por la magnitud de club que representamos. Siempre estamos obligados a ganar y así tiene que ser”. El mensaje es claro: no hay espacio para la relajación.
El ambiente que reina en el club es electrizante, y desde la concentración, se respira una mezcla de ansiedad y determinación. La hinchada espera que su equipo salte a la cancha con el cuchillo entre los dientes, dejando todo en el campo de juego.
El duelo promete emociones intensas y un despliegue de talento. Los albos están listos para mostrar su jerarquía y demostrar que en su casa, la victoria es la única opción.


















