Pese a que la ilusión estaba viva en Cruzeiro, este miércoles la realidad superó la ficción en la emocionante vuelta de los cuartos de final de la Copa do Brasil. Con un partido del más alto voltaje, el Atlético Mineiro logró una remontada épica sobre su eterno rival, dejando a la Raposa con el corazón roto.
Con un empate 1-1 en la ida, la tensión se respiraba en el ambiente. La vuelta se pintó complicada para el Galo, que empezó cayendo 1-0 en su propia casa. Sin embargo, un giro inesperado llegó cuando Cruzeiro sufrió una expulsión que cambió por completo el rumbo del partido.
Los Albinegros, liderados por el ecuatoriano Alan Franco, quien fue figura clave en la media cancha jugando los 90 minutos, no perdonaron. En el minuto 65, Alan Minda entró a darle ese ímpetu necesario, y fue así como, aprovechando la desventaja numérica del rival, el Atlético MG logró voltear el marcador y finalmente selló un triunfo 2-1, dejando un global de 3-2 a su favor.
Del otro lado, Keny Arroyo fue un guerrero en la cancha, disputando todo el partido por Cruzeiro. Sin embargo, el volante ecuatoriano no pudo ser el desequilibrante de otras jornadas, viendo cómo sus sueños de semifinal se desvanecían poco a poco ante la fuerza del rival.
Así fue como, a pesar de los esfuerzos, la humiliation asomó en el horizonte para el conjunto celeste y el llanto de Keny fue la imagen perfecta para reflejar la desazón de una hinchada que esperaba más. No obstante, el espíritu competitivo sigue vivo en el fútbol brasileño, donde todo puede pasar.


















