Pese a que su decisión parecía definitiva, Hernán Galíndez, el guardameta ecuatoriano, ha decidido dar marcha atrás y volver a ponerse la camiseta de la Tri, todo por el profundo «amor» que siente hacia el combinado nacional. «Fue un momento de mucha tristeza y frustración y en caliente, enojado, dije que había sido mi último partido en la selección», reveló el meta nacionalizado en una rueda de prensa en Suwon.
El arquero explicó que, con el paso de los días y las charlas con su familia, su perspectiva cambió: «Me fui tranquilizando y hablando con mi esposa y con mis hijos, más en frío, ellos saben que amo estar acá».
Galíndez dejó claro que su retorno a la selección depende de la confianza del nuevo estratega, Marcelo Gallardo: «Expliqué después que me ponía a disposición si la selección me necesitaba a mí, porque no puedo ser soberbio y decir que sigo en la selección».
Además, el guardameta enfatizó que su presencia no se ve condicionada por ser titular: «Lo peor que puede hacer uno es enojarse porque no juega; estar acá es un privilegio». Una muestra de su compromiso hacia la Tri.
El llamado de Gallardo fue una inyección de esperanza para Galíndez: «Gracias a Marcelo que me llamó y me dio una oportunidad más, estoy con ilusión otra vez de ponerme este escudo para representar a mi país lo mejor que pueda».


















