Pese a que el primer tiempo fue un tormento y los fantasmas de actuaciones pasadas merodearon, Barcelona Sporting Club se alzó con un triunfo de otro mundo al vencer 2-1 al Delfín SC en el Jocay, en un encuentro que tuvo más drama que un clásico de sobremesa.
Desde el inicio del partido, los ‘Toreros’ sufrieron con un golazo de Erick Mendoza que iluminó el cielo manabita y dejó a los hinchas del ‘Ídolo del Astillero’ con el corazón en la mano. Con este 1-0, el equipo de César Farías veía cómo los puntos se escapaban entre sus dedos, hundiendo aún más a los amarillos en dudas.
Sin embargo, la segunda mitad trajo consigo una dosis de coraje y determinación. Fue Milton Céliz quien encontró la luz en medio de la penumbra, marcando el empate que reenergizó a la afición y al plantel. “Siempre hay que creer y luchar hasta el final”, expresó Céliz, dejando claro que en el fútbol no hay rendición.
El espectáculo no terminó allí. Cuando el árbitro indicó ocho minutos de adición, el drama alcanzó su clímax. Con un cabezazo impresionante, Javier Báez selló la remontada con un 2-1 que desató la locura entre la hinchada amarilla. “En el derroche de esfuerzo, encontramos la recompensa”, dijo Báez tras el pitazo final.
Con esta victoria, Barcelona no solo consigue tres puntos vitales, sino que también reafirma su carácter ante la adversidad, demostrando que en el fútbol, la fe y la perseverancia son los mejores aliados. Gritos de júbilo resonaban en el Jocay mientras los ‘Toreros’ celebraban una noche inolvidable.

















