Pese a que su trayectoria comenzó en el barrio de Socio Vivienda, Joel Ordóñez se ha convertido en el nombre que resuena en el fútbol europeo y, sin duda, en la Selección de Ecuador, donde espera brillar en el próximo Mundial. Con solo 22 años, este zaguero no solo ha valido su lugar en el Brujas, sino que es considerado el acompañante ideal de los consagrados Piero Hincapié y Willian Pacho.
Un versículo bíblico del Eclesiastés acompaña a Ordóñez en su camino: «El tiempo y la ocasión acontecen a todos». Esta filosofía ha guiado su ascenso tras haber vivido la dura suplencia en su club anterior, Independiente del Valle. En Bélgica, ha sabido aprovechar cada oportunidad, convirtiéndose en pieza clave para su equipo campeón de la Jupiler League, donde acumuló 46 partidos y cuatro goles en su última campaña.
Su desempeño ha sido notorio, marcando una diferencia en la defensa. Como un verdadero gladiador, Ordóñez es ágil en el uno contra uno y su habilidad para anticipar las jugadas lo hace casi imbatible. Desde sus inicios como delantero en el Norteamérica de Guayaquil, ha desarrollado un impulso espectacular que ahora utiliza para desarmar a los rivales.
La historia de este joven talentoso no está exenta de sacrificios; el idioma fue un obstáculo que superó con dedicación y esfuerzo, aprendiendo inglés para comunicarse con sus compañeros en Bélgica. Fruto de su perseverancia, Ordóñez se ha ganado un lugar destacado y ya tiene la mirada puesta en un futuro brillante: Liverpool, Chelsea y Juventus han asomado en la puja por su ficha, sugiriendo que el Mundial podría ser su gran escaparate.
Con un valor de mercado que supera los 34 millones de dólares, este guerrero de la Tricolor está listo para demostrar su valía en la cita mundialista, donde su versatilidad y entrega serán clave para el éxito de Ecuador. El tiempo de Joel Ordóñez ha llegado y cada vez su historia parece más inspiradora.


















