Pese a que el Mundial está a años de distancia, las expectativas son desmesuradas. La Copa del Mundo 2026, que se llevará a cabo en Estados Unidos, México y Canadá, promete ser un evento monumental que romperá todos los récords de audiencia y revolucionará la forma en que experimentamos el fútbol.
Con 104 partidos en su agenda, cada uno será considerado como un ‘Super Bowl’, optimizando la experiencia para millones de hinchas ansiosos por ver a sus selecciones. Este enfoque busca atraer a las comunidades locales y maximizar las horas de contenido disponible para el disfrute de la hinchada.
Es un hecho: la FIFA ha diseñado este Mundial para los tiempos modernos. La tendencia del ‘scroll’ y la impaciencia de los jóvenes han llevado a una fragmentación en la forma de ver el deporte. Para el torneo, se han creado múltiples plataformas de transmisión que apuntan a conectar con cada perfil de usuario.
Además, a diferencia de los mundiales anteriores que obligaban a los aficionados a madrugar o perderse los partidos en horario laboral, el próximo Mundial se jugará en horarios ideales para las audiencias de América, con un asombroso total de 40 partidos programados en horario estelar.
Sin duda, estamos a las puertas del Mundial más ‘streameable’ de la historia. Un evento que no solo será masivo en términos de espectadores, sino que también representará un cambio radical en la manera de vivir el fútbol, dejando atrás la etapa de la televisión tradicional en favor de un enfoque multiplataforma.


















