Pese a que la Asamblea de Socios de Barcelona fue un campo de batalla este fin de semana, con Antonio Álvarez en el foco de las críticas por su gestión, el presidente del Ídolo no se rinde y ha decidido plantar cara a las adversidades.
El mandatario ‘torero’ sufrió un revés contundente cuando su informe de labores fue rechazado por una amplia mayoría de los socios, desnudando la inconformidad que reina en el corazón de la hinchada respecto al manejo del equipo.
Durante su breve pero intensa intervención, Álvarez no esquivó la autocrítica y pidió disculpas de manera pública, particularmente por sus declaraciones pasadas sobre fichajes de jerarquía internacional. “Les pido perdón por lo de Chimichurri, soy un idiota”, señaló entre una mezcla de sinceridad y una dosis de dramatismo.
A pesar del duro golpe político, el estratega dejó claro que sus asuntos personales no afectarán los resultados del club, afirmando con firmeza: “No voy a renunciar, yo amo a Barcelona”. Con esa determinación, Álvarez se comprometió a dar la batalla por el cuadro más popular del país y a revertir la complicada situación.



















