Pese a los gritos y ruidos de la hinchada mexicana en los exteriores del Hotel The Westin, la Selección de Ecuador logró descansar sin problemas, demostrando que el escándalo fue más show que otra cosa.
A pesar de que los aficionados locales se organizaron para interrumpir el sueño de los jugadores ecuatorianos, el plantel se alojó en uno de los pisos más altos del hotel, lejos del bullicio. Sin embargo, la reacción de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) no se hizo esperar, enviando una queja formal a la Federación Mexicana y a la FIFA.
La FEF manifestó en un comunicado: «Este proceder dista mucho de los principios de juego limpio, equidad y unidad que un Mundial debería representar». En medio de esta controversia, el técnico Sebastián Beccacece relató cómo un traslado que debió durar tres horas se extendió a casi nueve. La logística ha sido un verdadero desafío para la Tricolor.
En el ambiente, la presión se siente con fuerza. La afición mexicana vibra con pasión, y desde el Monumento a la Independencia se han instalado pantallas gigantes para seguir el partido que se jugará hoy a las 19:00 horas locales. La hinchada ecuatoriana, por su parte, no se deja amedrentar.
A pesar de los inconvenientes y el ambiente hostil, la Selección de Ecuador se enfoca en lo que realmente importa: el juego. Beccacece y su equipo saben que hoy la cancha será el único lugar donde se busca dar la respuesta ante los desafíos que se presentan.



















