Pese a que la pasión por el fútbol mueve masas, la violencia nunca tiene cabida en el deporte. En un comunicado oficial, el Club Sport Emelec expresó su más enérgico rechazo a los hechos de vandalismo ocurridos en la previa del esperado Clásico del Astillero ante Barcelona SC, donde el bus de la delegación visitante fue blanco de agresiones que terminaron con los vidrios rotos.
«Estos hechos son absolutamente inaceptables y no representan los valores de nuestra institución ni el comportamiento de la inmensa mayoría de la hinchada emelecista», indicó el club, subrayando que la gran mayoría de sus seguidores vive el fútbol con pasión, respeto y responsabilidad.
Sin embargo, la situación no terminó ahí. Además de los ataques al bus, en los alrededores del Estadio George Capwell se registraron vandalismos significativos, desde pintadas en las paredes hasta la quema de banderas. Lo más grave fue el robo y la destrucción del cableado eléctrico, lo que afectó el suministro de luz durante el partido.
El bombillo dejó claro su compromiso con la seguridad y orden, anunciando que colaborará plenamente con las autoridades para esclarecer lo sucedido. «Solicitamos que las investigaciones determinen las responsabilidades correspondientes tanto en los incidentes ocurridos durante la llegada de la delegación visitante como en los actos vandálicos cometidos contra el patrimonio institucional del club», concluyó el escrito.
En medio de la controversia, Emelec reafirma su postura: el fútbol se vive con pasión, pero siempre en un marco de respeto y juego limpio.



















