Pese a que la historia de Hernán Galíndez podría haberse escrito de otra manera, el abrazo de Énner Valencia tuvo un impacto decisivo en su vida. En una charla sincera con Teleamazonas, el guardameta de la Selección Nacional reveló que ese gesto de apoyo lo hizo reconsiderar su deseo de abandonar La Tri, en un momento en que la presión y las críticas podían haberlo alejado del equipo.
“Énner es mi hermano y lo va a ser toda mi vida. No lo había dicho nunca, pero si no hubiese recibido ese abrazo, probablemente hubiese pensado en dejar la selección”, confesó. Galíndez no oculta que en un momento sintió que no pertenecía a la tri, una sensación que hirió su espíritu: “Me hicieron sentir que no era ecuatoriano y fue lo peor para mí”.
Hoy, el arquero disfruta del reconocimiento y apoyo de la hinchada ecuatoriana, que ha valorado su esfuerzo y dedicación. “Amor, mucho. Fueron muchos años de trabajo para llegar a donde llegué. El cariño que estoy recibiendo ahora que estoy en Ecuador es increíble”, afirmó con emoción.
Consciente de la responsabilidad que supone defender los colores de la patria, Galíndez destaca su compromiso inquebrantable. “Como lo dije en mi publicación en redes sociales, siempre voy a estar cuando mi país me necesite, desde el lugar que sea”, aseguró, revelando su deseo de retribuir a la nación todo lo que ha recibido a lo largo de su carrera.
La historia del arquero ecuatoriano es un claro reflejo de cómo el apoyo entre compañeros puede marcar la diferencia en momentos críticos. Con el cariño de la hinchada y el apoyo de referentes como Énner, Galíndez sigue firme en su misión de hacer historia con La Tri.



















