Pese a que todos esperaban una final soñada entre España y Argentina, un inesperado protagonista ha aparecido: el humo producido por los incendios en Canadá. La calidad del aire en Nueva York y Nueva Jersey ha entrado en «código morado», poniendo en jaque la gran final del Mundial.
Desde el Servicio Meteorológico de Estados Unidos han alertado que el Índice de Calidad del Aire (AQI) en East Rutherford, sede del encuentro, alcanzó niveles alarmantes, llegando a 270 puntos y siendo catalogado como «muy perjudicial» para la salud. Esto ha llevado a muchos habitantes a salir a las calles con mascarillas KN95 e incluso algunos han decidido quedarse en casa.
La preocupación no es menor, ya que la nube de humo se ha extendido por gran parte del este de Estados Unidos, desde los Grandes Lagos hasta Nueva York, afectando a millones. Los incendios en Canadá siguen sin control y la atmósfera pesada ha llevado a la alerta entre los organizadores del evento.
A pesar de la situación, ni el Comité Organizador del Mundial, ni la FIFA han considerado la reprogramación del duelo. Ambos equipos finalistas ya se encuentran en Nueva York, listos para la disputa del campeonato y con entrenamientos pautados para estos días.
Sin embargo, hay esperanzas de que el clima cambie, ya que se prevé que llueva el sábado, lo que podría mejorar las condiciones para que el encuentro se juegue el domingo, como lo habían soñado los hinchas de ambos países.



















