Pese a que todo parecía perdido, Argentina logró un milagro en los octavos de final del Mundial. En un encuentro electrizante, los gauchos dieron vuelta un 0-2 ante Egipto y se clasificaron a los cuartos, dejando a los faraones con un broncón monumental…
La tarde comenzó oscura para los dirigidos por Lionel Scaloni, quienes hasta el minuto 79 sufrían al verse en desventaja. Lionel Messi había fallado un penal y un gol egipcio había sido anulado por el VAR, dejando a la hinchada argentina con el corazón en la mano. «¿Chao, Messi?», se preguntaban los aficionados, temerosos de una eliminación inesperada.
El cambio de Mostafa Ziko por parte del entrenador Hossam Hassan fue el punto crucial. Su delantero estaba haciendo estragos en la defensa argentina, pero su partida fue un enigma mayor que la misma Esfinge. Con esa decisión, la marea empezó a cambiar a favor de los albicelestes.
Fue entonces cuando Cristian ‘Cuti’ Romero, con su cabezazo feroz, encendió la chispa de la esperanza, seguido por un poderoso zurdazo de Messi que igualó el encuentro. En tiempo de descuento, Enzo Fernández selló la remontada con otro cabezazo que dejó a los egipcios enfurecidos y reclamando al árbitro. Pero el daño ya estaba hecho.
Mientras tanto, Colombia, que navegaba de país en país anfitrión en este Mundial, no pudo romper el cero contra Suiza, a pesar de haber sido el equipo más insistente. Luis Díaz no logró ser el héroe que la afición esperaba, y así, los cafeteros se despidieron tras una tanda de penales que dejó un gusto amargo en la boca.
Con este resultado, Argentina se queda como el único representante sudamericano en el torneo. La hinchada celebró la victoria con lágrimas de emoción, reflejando la pasión desbordante que caracteriza al fútbol.



















