Pese a que fue un reconocido preparador físico de la Selección ecuatoriana en su lucha por llegar al Mundial 2010, Hólger González ha encontrado un nuevo camino en Nueva Jersey, donde su pasión por el fútbol se centra ahora en formar a futuras estrellas en su escuela, Alma Fuerte.
Con una camiseta turquesa y en medio de una ola de calor, González se sumerge en el entrenamiento de 72 niños en el Weequahic Park, donde refleja su alegría y emoción. “La escuela Alma Fuerte es una bendición. Es la oportunidad de seguir en el fútbol, que es lo que tanto me apasiona”, comenta el exlíder de la Tricolor.
Su experiencia en el balompié lo ha llevado a conectar profundamente con los jóvenes talentos, dándoles más que solo formación técnica. “Nos ayudó mucho. El fútbol me dejó muchos amigos y gratos recuerdos”, recuerda con nostalgia sobre sus días en la Selección.
Sin embargo, su camino no fue fácil. Desde su llegada a EE.UU. hace tres años, González enfrentó el desafío de reinventarse, laborando en diferentes empleos y dirigiendo equipos de veteranos hasta encontrar su verdadera vocación.
Todo cambió cuando se cruzó con Javier Chila, exjugador de El Nacional, quien le abrió las puertas a un nuevo proyecto. Así nació la academia que, inspirada en un poema motivacional, enseña a los niños a no rendirse jamás, incluso cuando el marcador no juega a su favor.
Hoy, bajo el sol ardiente de Nueva Jersey, González inspira a los más jóvenes, enseñándoles no solo táctica, sino también la importancia de la resiliencia y del espíritu competitivo que tanto caracteriza al fútbol ecuatoriano.



















