Pese a la dura crítica que recibieron anteriormente, Hernán Galíndez, el querido arquero de la Selección Ecuatoriana, desbordó emoción en su reciente charla con Mach Deportes, dejando un mensaje que promete erizar la piel de más de uno.
Con lágrimas en los ojos y una voz entrecortada, Galíndez expresó: “Estos momentos no son de todos los días, es para sentirse orgulloso de ser ecuatoriano. Somos 26 jugadores dispuestos a matarse para representarlos lo mejor que pueden”. Su mensaje tras la victoria ante Alemania refleja el compromiso y la pasión de cada uno de los integrantes del cuadro nacional.
Recordó lo rápido que ha pasado su camino con la camiseta tricolor, señalando: “El cariño de la gente es lo único que no se puede comprar. Yo no sé qué me pasó con Ecuador. Llegué hace mucho tiempo, tenía sólo la ilusión de seguir jugando, y hoy me encuentro en un segundo Mundial”. Sin duda, este defensa del arco ya se ha ganado el amor de la hinchada.
Además, su orgullo por ser ecuatoriano quedó claro: “Le guste a quien le guste, soy ecuatoriano. Me pongo esta camiseta con orgullo y quiero hacer feliz a 18 millones de personas”. Un sentimiento que resuena en cada rincón del país, donde el balompié une corazones.
Finalmente, Galíndez nos dejó una crucial lección de vida: “Podemos ganar o perder, pero cuando uno puede dormir tranquilo, estás cerca de la felicidad”. Sin duda, este emotivo mensaje ha dejado huella, convirtiendo a Galíndez en un verdadero ícono del fútbol ecuatoriano, y nos recuerda por qué este deporte es mucho más que un simple juego.



















