Pese a las críticas y un adiós inesperado, Enner Valencia deja un legado imborrable en la Selección Ecuador. El delantero se despidió de su amada Tri el pasado 30 de junio en el Estadio Azteca, dando cierre a una larga carrera que comenzó el 1 de marzo de 2012, en un amistoso ante Honduras.
«Este fue mi último partido con la Selección. Me despedí de todos (jugadores y cuerpo técnico) en un día muy triste. No quería que mi despedida hubiese sido así», confesó el goleador histórico, quien logró superar a Agustín Delgado en la lista de máximos anotadores.
Valencia se convirtió en un jugador pilar durante su trayectoria, anotando 49 goles en 109 partidos, un impresionante promedio de 0,45 goles por encuentro. Desde su debut, su entrega y talento le abrieron las puertas de grandes clubes como Pachuca y West Ham, donde demostró su calidad en el campo.
A pesar de la relación amor-odio con la hinchada, que lo idolatraba y criticaba a partes iguales, Enner supo mantener su nivel, enfrentando la soledad del ataque en los últimos años. Su capacidad de marcar goles, incluso en las adversidades, es testimonio de su carácter luchador.
En su paso por las eliminatorias y mundiales, Valencia dejó huella con seis goles en Copas del Mundo y 15 en los clasificatorios. Su legado es claro: la historia lo recordará como un guerrero que defendió la camiseta de la Selección con honor y pasión.
Ahora, el futbolista se despide dejando atrás una trayectoria marcada por la entrega. Lo que sucede en el futuro está por verse, pero lo que no cabe duda es que merece una despedida a su altura y con el respeto que su esfuerzo siempre ha evocado.



















