Pese a que han pasado cuatro décadas desde aquella tarde histórica, la selección de Inglaterra regresa al Estadio Azteca para un crucial partido de octavos de final, enfrentándose nuevamente a los recuerdos más dolorosos que marcan su historia futbolística.
El clima es tenso para los dirigidos por Thomas Tuchel, quienes saben que pisar el legendario césped del Coloso de Santa Úrsula significa confrontar el pasado, donde la figura de Diego Armando Maradona dejó una huella imborrable con su célebre «Mano de Dios» y el magnífico «Gol del Siglo».
«El Azteca es un santuario donde sufrimos la astucia de Maradona», reconocen los ingleses, mientras los ecos de aquella histórica partida aún resuenan en cada rincón del estadio. Para muchos, el recuerdo de la camiseta intercambiada entre Steve Hodge y Maradona se ha convertido en un símbolo de la derrota más célebre de los Tres Leones.
Sin embargo, los británicos no se dejarán intimidar. Ante lo ocurrido con la selección ecuatoriana, que fue hostigada por la hinchada mexicana, la Asociación Inglesa de Fútbol (FA) ha implementado medidas de seguridad casi extremas, incluyendo controles de carretera y tecnología de ruido blanco para garantizar un descanso reparador.
El verdadero desafío llegará cuando el árbitro pite y la afición mexicana haga retumbar el Azteca con sus cánticos y vítores, buscando desestabilizar a los visitantes desde el primer minuto. Inglaterra sabe que, además de un rival motivado en la cancha, tendrá que lidiar con las sombras de su propio pasado.



















